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06-03-2010 00:00

INADI
Instan a preocuparse por la discriminación en las Escuelas

Catamarca- La titular del organismo en la provincia, Selva Zeballos, explicó que diariamente reciben denuncias por casos de discriminación y, consecuentemente, de violencia en centros educativos. Solicitó más compromiso por parte de padres y docentes.
Selva Zeballos además dijo "recibimos denuncias por todo tipo de violencia, no sólo desde la institucional sino también la que se genera entre pares. Por ejemplo, hay chicos que vienen a ser denunciados y en realidad estas acciones tienen que resolverlas dentro de la propia institución porque hay discriminación por su condición social”, manifestó Selva Zeballos. Y explicó que situaciones de discriminación se hacen ver “a través de la zapatilla, de los pantalones, ´que no es la misma marca´, `que no te pueden comprar´, `que ese celular´ y todos esos aparatos electrónicos que comienzan a marcar diferencias”. Y agregó que este tipo de situaciones generan violencia porque “terminan rompiendo el aparato ó agrediendo ó teniendo inconvenientes en su hogar”.
Sobre quién debe resolver este problema que afecta al conjunto social, Zeballos solicitó más compromiso de la sociedad y dijo que desde el INADI “nos ocupamos de que estas temáticas se abran al debate y ver cómo podemos resolver, pero analizando que es lo que está generando esta violencia”. Por este tema, prometido empezar a dialogar con los centros educativos de la provincia.

Discriminación escolar en Catamarca
Aunque los entendidos indiquen que la exclusión de personas se materializa en tres fases -la discriminación, la segregación y la eliminación- no debe creerse que estas etapas sean necesariamente sucesivas. Lo cierto es que a veces ocurren juntas y que, de algún modo, aunque sea simbólico, sucede siempre simultáneamente o no tan separada una de otra.
La discriminación, que es el acto por el que se percibe a alguien distinto y por eso indeseable -la causa es infinita: el aspecto físico, la raza, el color de la piel, la religión, la pertenencia política o ideológica, la condición socio económica, la “militancia” deportiva, la edad, entre tantas otras-, es la chispa que en ocasiones comparten muchos y puede derivar en juicios negativos en contra de grupos minoritarios, o no necesariamente, que se ven, así, expuestos a alguna forma de maltrato por parte de alguien, de grupos o de gobiernos.
La discriminación tiende a ser activa. No se queda en mera aprensión. El discriminador actúa, se siente autorizado a por lo menos limitarle derechos al discriminado, a separarlo de la parte social que juzga “sana” y “superior”, a aislarlo. Esto es, a segregarlo. Pero no concluye con esto el proceso: en la peor de las situaciones –la historia muestra casos estremecedores, como el sufrido por los judíos en la Alemania de Hitler- sucumben individuos, grupos y  pueblos. Si se observa bien, se verá que ya en el acto discriminador laten las otras dos fases de la exclusión, cuya realización depende sólo de que se produzca la oportunidad.
La discriminación es flor que se adapta a todos los jardines. Irrumpe donde se diría que fuese imposible. Es actitud siempre posible en todos. Pero hay espacios donde su manifestación es más probable.
En la Argentina, ese lugar parece ser la escuela, teóricamente el gran puerto democrático de todos los sectores. Un informe del Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI), revela que es así, con el agregado de que los índices son particularmente elevados en Catamarca, esto último según apreciación de la delegada local del INADI, Selva Zeballos, quien detallo que aquí hay discriminación entre alumnos, entre docentes y entre docentes y alumnos. También observó que las diferencias discriminatorias por la condición social se registraron en escuelas privadas, que hubo un caso en que una maestra fue “echa a menos” por sus colegas, por haberse enterado de su pasado de empleada doméstica, y que se han quejado por discriminación también alumnos provenientes de países limítrofes. Asimismo, aseguró que hubo casos de “antisemitismo”.
El informe del organismo contra la discriminación indica, además, que entre 2008 y 2009, las denuncias formales crecieron de 159 a 200. Y que el 43% de los encuestados contestó esto que el ámbito educativo es un espacio donde suceden actos discriminatorios y que los grupos que se sienten discriminados son los extranjeros -los bolivianos y los judíos-, los pobres, los homosexuales y los discapacitados.
Habría que pensar que deberán intensificarse las estrategias educativas que consoliden la noción de que todos los hombres son esencialmente iguales y que es deber trabajar para que desaparezca la injusticia que genera muchas de las diferencias por las cuales se discrimina.
Según informó el INADI, la discriminación es más frecuente en las escuelas, principalmente en Catamarca.