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12-02-2010 00:00

Opinión
“La juventud no está perdida; hay jóvenes mal orientados”

Entrevista a Martín Gozdiewski
por Bárbara Rant   
 
Nacido hace 27 años, en San Nicolás, provincia de Buenos Aires, este joven escritor de SAN PABLO, comunicador social, columnista en el Boletín Salesiano, periódico Diálogo y en la misma ROL (sección Jóvenes), nos comparte su relación con la escritura y su opinión con respecto a la juventud actual.
 
-¿Qué experimentaste al publicar, con tan sólo 21 años, tu primer libro, Cuentos jóvenes para jóvenes?
 
-Fue algo increíble. Lo viví como una puerta que se abría hacia un mundo desconocido. Me llenó de una alegría inmensa, pero también me generaba timidez. ¿Qué iban a pensar de mis cuentos? Casi nadie sabía que yo escribía. Fue una sorpresa para todos.  Con la llegada de Cuentos jóvenes, sentí que toda mi vida confluía en ese pequeño libro, que cada cosa que me había sucedido en la vida, de repente, tenía un por qué. Es imposible resumir algo tan lindo, pero todo comenzó a los 12 años, cuando le escribí una carta a Juan Carlos Pisano a la Hojita de los Niños. Diez años después, salía un libro mío de cuentos, prologado por él.
 
-Algunas personas se expresan a través de la pintura, la danza. Vos, en cambio, te comunicás con los demás a través de los cuentos. ¿A qué edad empezaste a escribir?, ¿por qué empezaste con el “cuento”?, ¿probaste otros géneros, como la poesía, la novela?
 
-Todo empezó como un juego. A los 10 años, escribí los primeros cuentos, a mano, y luego mi hermana me los pasó a máquina. A medida que iba creciendo, esperaba con ansiedad los veranos y las vacaciones para poder escribir. Crecí leyendo todo tipo de cosas, pero me encantaban las fábulas y los cuentos cortos.  Me influyó mucho ese tipo de lecturas. En realidad, todo lo que leemos nos deja alguna huella y también, de alguna forma, nos modifica la manera de escribir.
 
El cuento breve me da satisfacciones, tanto al escribirlo como a la hora de las devoluciones de la gente. Me dicen que los ayuda a pensar, a crecer o a detener la mirada en ciertas cosas. He escrito otro estilo de textos, sin saber qué eran realmente. Al compartirlos, resultaron ser poemas. Dentro de mi segundo libro, incluí “La historia detrás”, que es un texto distinto de los cuentos.  En cuanto a la novela, creo que, poco a poco, iré hacia ella. A veces, los cuentos me provocan ganas de continuarlos, y eso es ya un indicio.
 
-¿En qué consiste, en la actualidad, el tener una “mirada joven”?
 
-La mirada joven depende de la edad, por supuesto, pero también de una actitud interior. No concuerdo con la idea de juventud eterna, de ser adulto e insistir en seguir pensando como adolescente. Considero que, en cada nueva etapa, siguen viviendo, en nosotros, el niño o el joven que fuimos y, aunque el tiempo pase, no hay que sepultarlos. Allí radica uno de los secretos para ser felices.  En la actualidad, más que una mirada joven, hay una imposición de ser eternamente jóvenes, sobre todo, estéticamente. En uno de mis libros, planteo una receta para ser joven, que tiene más que ver con una actitud interior.
 
-Los destinatarios de tus libros son adolescentes y jóvenes. Así como indicás en tus obras, “ser joven hoy no es tarea fácil”. ¿Qué opinás, como escritor y como joven, sobre la preeminencia de lo digital por sobre lo tangible? ¿Cómo se dan las relaciones de los jóvenes con su entorno y sus pares en tiempos de Facebook, Fotolog, Twitter?
 
-Creo que la tecnología irrumpe sin darnos lugar a pensarla o “digerirla”. Al principio, todo es genial y novedoso, luego nos vamos dando cuenta de aspectos negativos. No comparto las ideas extremistas del fin del libro, o de la supremacía de lo digital. Podrán surgir nuevos soportes, pero se continuará leyendo.  Por mi parte, no cambio, por nada, el sostener un libro entre mis manos y llevarlo al jardín, o a la playa, o a un sillón cómodo. Pero tampoco olvido que fue la tecnología una de las herramientas clave para que mis cuentos lleguen a destino, más rápidamente y puedan ser publicados.  Me gusta el equilibrio y, sin duda, cuando pasa la novedad, todo se amolda de algún modo.
 
En cuanto a relaciones virtuales, conozco gente adicta a publicarlo todo en la web, lo cual les quita tiempo para el compartir en persona y vivir una vida real.  Estas relaciones son parte de la vida actual, pero, somos humanos, y el diálogo en persona, el encuentro real, nos enriquece muchísimo más. Facebook, Fotolog, Twitter son buenas herramientas, valoro de estas tecnologías la idea constante de compartir. Sin embargo, en la mayoría de los casos, colaboran a fomentar una cultura del exhibicionismo y se transforman en una ventana para mostrarlo todo y construir la vida a través de fotos: “este soy yo, hice esto, fui a tal lado, mírenme, aquí estoy”.
 
-Muchas personas tienen el prejuicio de que la juventud actual está perdida, frecuenta los vicios, no asume responsabilidades.  Si bien ocurren estos casos, existen miles de jóvenes que estudian, trabajan, se hacen cargo de sus familias, se desafían y perseveran en sus metas.  ¿Por qué creés que se dedica tanto espacio al discurso negativo en los medios y en los comentarios cotidianos?
 
-Analizo, todo el tiempo, los mensajes de los medios y quiero que quede claro que son construcciones mediáticas. Por ejemplo, el delito y la inseguridad están presentes, pero jamás veremos una noticia tal como: “sin disturbios en las calles el fin de semana”, “fin de semana en paz” o “en época de divorcios, cuatro parejas se casaron”. Está comprobado que lo malo vende y tiende a captar más nuestra atención que lo bueno.
 
En cuanto a la sociedad en general, la noto quejosa y violenta. No sé si se han mimetizado con los discursos mediáticos, pero todo parece terrible. Por ejemplo, antes llovía, ahora, “¡hay alerta!”, antes había embotellamientos, hoy los medios los han transformado en “caos”. Son tiempos difíciles, pero creo que la culpa es de todos. Mi lema de vida es rescatar lo bueno, por eso, escribo los cuentos que escribo. Para mostrar que, ante todo, hay una salida. La juventud no está perdida, sino que hay jóvenes mal orientados. La juventud no es algo aislado, en realidad, son jóvenes particulares que vienen de una familia. Es hora de hacernos cargo.
 
- Parafraseando una pregunta que está presente en uno de tus libros, y a cinco años de la publicación de Cuentos Jóvenes, Martín: ¿cuál es tu sueño hoy?
 
-Quiero seguir escribiendo, poder viajar y conocer a los lectores de otras provincias o de otros países. Saber qué sienten, qué piensan. La puerta ya se abrió hace cinco años, y ahora estoy recorriendo este mundo, que me encanta. Siempre espero recibir mails, o la invitación de un colegio, o algún comentario de alguna persona, para sentir que mis cuentos siguen vivos.