Legisladores
de la cámara baja describieron los enormes costos derivados
de las enfermedades causadas por el cigarrillo al aprobar la semana
pasada un proyecto de ley que da a la Administración de
Drogas y Alimentos autoridad pare regular los derivados del tabaco.
Nadie mencionó los costos adicionales en que incurre la
sociedad para atender a la población de no fumadores, que
vive mucho más tiempo.
El Centro
para el Control y la Prevención de Enfermedades, organismo
estatal, calcula que los fumadores le cuestan al país 96.000
millones de dólares anuales en servicios médicos
directos y otros 97.000 millones en pérdida de productividad.
La Casa Blanca
apoyó el proyecto, que todavía debe ser analizado
por el Senado.
Sin embargo,
los fumadores viven diez años menos que los no fumadores,
según el CCPE, y esas muertes prematuras le ahorran mucho
dinero a seguros médicos y los planes de pensión.
El economista
de la Universidad Vanderbilt Kip Viscusi estudió el costo
neto de los gastos y ahorros relacionados con el cigarrillo y
llegó a la conclusión de que por cada paquete de
cigarrillos el país se ahorra 32 centavos de dólar.
"Resulta
desagradable y hasta morboso hablar del ahorro y de los costos,
y no se puede ver como positivo el hecho de que el cigarrillo
mata a la gente", manifestó Viscusi en una entrevista.
"Pero si uno quiere usar el argumento de los costos de atención
médica, hay que tomar en cuenta todos los factores, no
solo los que quiere destacar uno para conseguir la aprobación
de una ley".
Viscusi representó
a la industria tabacalera en demandas judiciales, pero dijo que
sus investigaciones no fueron costeadas por esa industria y que
fueron publicadas en revistas especializadas.
Otros investigadores
llegaron a conclusiones similares.
Un estudio
efectuado en Holanda y publicado por la revista Public Library
of Science Medicine estimó que un fumador genera gastos
del orden de los 326.000 dólares en atención médica
a partir de los 20 años, mientras que los gastos de personas
delgadas y saludables ascienden a 417.000 dólares.
La razón
es simple: Las personas delgadas y saludables viven mucho más
tiempo.
Willard Manning,
profesor de la Harris School of Public Policy Studies de la Universidad
de Chicago especializado en los costos de la salud, dirigió
un grupo de expertos que publicó un estudio hace dos décadas
en el Journal of the American Medical Association según
el cual, si se toman en cuenta los impuestos sobre el cigarrillo
de la época, los fumadores no representan una carga financiera
para la sociedad.
"Nos
sorprendió mucho la conclusión porque estábamos
convencidos de que los fumadores eran subsidiados por los demás",
manifestó Manning, quien sospecha que hoy llegaría
a las mismas conclusiones. "Cuando analizamos todos los elementos,
nos dimos cuenta de que no era así".
Estas conclusiones
son polémicas porque resaltan el beneficio económico
de una muerte prematura.
El gobierno
estadounidense toma distancia de este tipo de estudios y la secretaría
de salud dijo en el 2004 que el objetivo del sistema de salud
es "prolongar la vida, sin incapacidades".
"Por
ello, las decisiones sobre salud pública no deben tomar
en cuenta el impacto económico negativo derivado de la
mayor expectativa de vida de los que no fuman", acotó.
El doctor
Terry Pechacek, director adjunto del CCPE, dijo que los estudios
que tratan de determinar los beneficios económicos del
cigarrillo no toman en cuenta todos los beneficios asociados con
una vida más larga, como la contribución de los
abuelos en una familia.