Recreo- Hoy
los catamarqueños recordamos la gesta de aquellos hombres
y mujeres, que allá por el año 1821, ante la convocatoria
del General Bustos a participar del Congreso de Córdoba,
se “vieron obligados por circunstancias internas y externas”
a dejar definido los destinos de este suelo en el marco de la
“establecida Unión del Sud”.
El 24 habían convocado a un Cabildo Abierto,
para el día 25, y así fue que por un momento “unitarios
y federales” dejaron de pelearse para preocuparse por
los destino de la naciente provincia argentina.
Eran “las tres de la tarde, cuando se realizó
el Cabildo Abierto con la asistencia de 54 ciudadanos, entre
los que se encontraban sacerdotes, militares, intelectuales,
comerciantes y hacendados, con sus autoridades respectivas”.
El Cabildo Abierto declaró “que
el pueblo de Catamarca era tan libre como todos los demás
de la establecida Unión del Sud, y que podía,
lo mismo que cada uno de ellos, usar sus regalías y derechos,
y que en ejercicio de estas naturales dotes, podía también
disolver la unión y dependencia que por medio de sus
Diputados habían contraído con la República
de Tucumán”.
En la misma sesión se dispuso nombrar
a don Nicolás Avellaneda y Tula como Gobernador de la
Provincia y Comandante al Coronel D. José Manuel Figueroa
Cáceres.
Dice el historiador Manuel Soria que fue “digno
de notarse y altamente encomioso para la cordura de nuestros
antepasados, fue el hecho de que para la Autonomía de
Catamarca, sus dirigentes federales y unitarios se unieron en
fraternal abrazo, con visión lejana de un venturoso porvenir”.
Claro, no fue por mucho tiempo.
En la gestación de la Autonomía
de Catamarca tuvieron pues decidida gravitación D. José
Pío Zisneros, D. Nicolás Avellaneda y Tula, el
coronel José Manuel Figueroa y Cáceres, y sobre
todo D. Eusebio Ruzo.