.
 

 

29-01-2010 11:00

Opinión 

Repartir las responsabilidades
por Hernán Traverso
Lic. en Ciencias de la Comunicación, Opinión Pública y Publicidad (UBA)

 

El verano venía tranquilo, las tapas de revistas y los programas de chimentos sólo se ocupaban de los amoríos entre músicos y modelos, o de las imágenes de Susana Giménez haciendo topless en su casa de descanso.  
Sin embargo, todo cambió la noche en que Rodrigo “La Hiena” Barrios provocó un accidente con su camioneta, mientras transitaba las calles de Mar del Plata. Inmediatamente, varios medios sensacionalistas se encargaron de construir informes, a partir de archivos en donde se muestra al boxeador de forma negativa (se lo ve cometiendo toda clase de excesos: discutiendo con personas y amenazándolos, peleando con su pareja, alcoholizado, etcétera).  
A esta altura, cada uno tendrá formada una opinión sobre el ex campeón mundial de boxeo. El objetivo no es iniciar aquí un debate sobre si estuvo bien, o no, que Barrios, después del choque, escapara del lugar del accidente. Hay cosas más importantes donde detenerse, sobre todo si lo que pretendemos es mejorar como sociedad.  
Alguien dijo, una vez, que los accidentes no se producen por una sola causa, sino, más bien, por una serie de variables que no son observadas. Por ejemplo: vehículo de gran tamaño y potencia, más persona que lo conduce de forma imprudente (se verá si bajo efectos de alcohol y/o de drogas), propician las condiciones para que ocurra un siniestro. No obstante, la falta de inspección por parte de las autoridades también es un factor para considerar. Por algún motivo, azaroso o no, el vehículo de Barrios no fue detenido en ninguno de los puestos que realizan controles de alcoholemia.  
Ya sean casuales o no, en general, los accidentes se producen a partir de una serie de errores. Una vez más, lo que falla es el plan de prevención, entendiéndose por esto, control. Especialmente, teniendo en cuenta que, estadísticamente, estamos entre los primeros países con mayores accidentes de tránsito.  
Si, para sacar un registro de conducir, es necesario superar una serie de instancias —charlas, test psicológicos, certificados de buena conducta, etcétera—; lo que habría que preguntarse es por qué una persona como “La Hiena” Barrios, que, según los medios, vive en los excesos, tiene registro de conducir. Es decir, o el boxeador no lleva una vida “alocada”, o el registro se lo otorgan a cualquiera.  
Por desgracia, los argentinos ya estamos bien acostumbrados a situaciones como ésta, donde lo único que interesa es encontrar un único culpable, para luego seguir adelante como si nada hubiese acontecido. Sería bueno que Barrios no quede como el único responsable de las muertes, pues, como se mencionó al comienzo, un accidente se debe a una serie de errores, de variables sin control, libradas al azar.  
Para progresar como sociedad, es necesario un sinceramiento generalizado. De lo contrario, el accidente servirá sólo para llenar revistas amarillas hasta que surja otra noticia que venda más, y ahí pasará a ser un recuerdo más, de todas las cosas malas que suceden en nuestro país, y que no tienen solución.  
Las autoridades todas deberían hacer autocrítica y replantearse qué cosas no se están cumpliendo para que se originen esta clase de accidentes, y qué se va a implementar, de ahora en más, para que, el próximo año, o el mes que viene, no aparezca otra “Hiena Barrios”, causando estragos con su vehículo, por conducir de forma indebida.